<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931</id><updated>2012-02-16T15:29:14.854-08:00</updated><category term='Antología'/><category term='Narrativa'/><category term='El envés de la frontera -cuento- Margarita Maldonado Colón'/><title type='text'>Escaparate Literario</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-5065163888728591480</id><published>2009-05-03T05:32:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T05:56:15.637-07:00</updated><title type='text'>El umbral del tiempo, de Margarita Maldonado Colón</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 36pt; text-align: right;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;por Ángel M. Encarnación Rivera&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 36pt;"&gt;  &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 33pt;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 33pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;El umbral del tiempo,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt; Ediciones y taller Ciba, 2005, es una novela que consta de 117 páginas divididas en quince capítulos. Comienza testimoniando en primera persona las experiencias de una narradora con un personaje llamado Inabón, quien “representó la explicación de todos sus sentimientos soterrados,” (p.9). Rápidamente se nos muestra un narrador con una gran conciencia creativa que nos somete a un juego por medio del cual nos hace reflexionar sobre asuntos como los del valor narrativo, la originalidad de la obra y el punto de vista, advirtiéndonos que en momentos pueden parecer lugares comunes, apercibimiento que resulta velado y premeditado:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 33pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify;font-family:times new roman;" class="MsoBodyTextIndent2"&gt;&lt;span lang="ES-PR"  style="font-size:85%;"&gt;                &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;    Hubo reciprocidad de sentimientos, claro, porque nos asomamos juntos al espejo del alma. Digo esto no         por decir algún lugar común sino porque en verdad nos fuimos descubriendo despacio, en la rutina necesaria     de  nuestra lucha compartida, desde esferas distintas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="text-align: justify;font-family:times new roman;" class="MsoBodyTextIndent2"&gt;&lt;span lang="ES-PR"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 71.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    Esta conciencia creativa de la narradora nos conduce de manera vigilante ante los elementos narrativos y anecdotarios demostrándonos que se entra a una obra de ficción con deseos de innovación e intencionalidad para con casi todo fenómeno discursivo. Debemos, por lo tanto, ser muy cuidadosos ante cada juicio, ante cada postura que asuman los entes propios de su cosmos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    Gradualmente nos vamos enterando que la trama goza de múltiples características: novela histórica, de amor, detectivesca, filosófico política, simbólica… Inabón surge como un ser misterioso perteneciente a un círculo secreto que busca documentos históricos extraños, al mismo tiempo que oculta su verdadera identidad. La narradora, atormentada por un amor aparentemente imposible, y confusa por tal conducta, se da a la tarea de investigarlo siguiéndolo a ciertos lugares y analizando paso por paso sus actos y sus contactos. La primera sorpresa que encontramos nos la da el edificio antiguo en que se refugia Inabón. La narradora se mantiene dirigiéndose a un receptor en segunda persona, a quien, suponemos, le escribe el texto. Va creando una atmósfera de misterio que comienza alrededor del edificio en que se supone habite su amigo, de estructura antigua, en contraste con las más recientes, cuya finalidad es comercial. La mole moderna es un mundo aparte descrito con alusiones al orbe de las mil y una noches, a su magia, cuando en realidad se trata de un centro comercial. El templo antiguo, el lugar sagrado, se convierte hoy en mero centro de comercio mundano. El contraste no puede ser más evidente, el señalamiento descriptivo es un juicio. El edificio contrastante, al que se llega por una escalera de siete peldaños, queda en una especie de &lt;i&gt;paradiso&lt;/i&gt; que remite a la Plaza de Recreo, a la Casa Alcaldía y a algunos negocios. Parece que se obtiene un pasaje al pasado cuando advenimos a un primer piso dedicado a una tienda de arte en la que se venden antigüedades. En este edificio hay un sótano. La obra se vuelve una gigantesca metáfora del espacio con interiores equivalentes y paralelos, entre los que está uno dedicado al Círculo de Estudios al que pertenece Inabón. Nuestra primera impresión es la de que se trata de un grupo de conspiradores de una célula a la que constantemente alude la narradora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    La agrupación política se nos detalla un poco más para difuminarla, disgregarla, y la figura del supuesto conspirador se descentraliza un poco del drama amoroso ante la confesión de la narradora de que no puede determinar si&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;ama o no al que suponemos es el receptor de ciertos narremas. Pero todo es breve, y para confundirnos más, sus actuaciones y misterios a veces parecen perderse del panorama. Se nos brindan detalles poco íntegros sobre unas tareas políticas a favor de unos sindicatos. Estas imprecisiones se entremezclan con sueños y con las variadas y no menos imprecisables labores de la narradora. Una de estos procesos en los que ambos posiblemente han participado es algún tipo de boicot. No lo sabemos con certeza. Todo ocurre rápido y simultáneamente. Lo relacionado a Inabón es chocante y paradójico, como ocurre con una escena en que contacta unas empleadas de un restaurante a las que cataloga como pitonisas cibernéticas. Nuestro asombro y nuestro interés van de la mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    El llamado Centro de Estudio es un lugar bastante extraño. La presencia del militante misterioso&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;impregna en su estancia una fuerza fantasmal que lentamente va proyentándose en la narradora hasta casi convertirla en otro fantasma inhábil para unirse en el amor con el misterioso Inabón, el que se pierde en la oscuridad. La emisora, ante tanto esfuerzo, sufre una agonía física que la lleva al hospital y le cuesta dos meses de convalecencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    Al reincorporarse a sus actividades descubre que el joven ha desaparecido. Pensamos que las autoridades tienen que ver con esta desaparición. Cavilando en&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;estado de recuperación llega a la conclusión de que sus encuentros con él eran tan sólo nocturnos, descubre que de lo ocurrido entre ambos no hubo un solo recuerdo de momentos diurnos. Esto nos contraría tanto como a ella. Emprende entonces una búsqueda a la dirección que aquél le ofreciera en cierto momento. Pudo dar con el lugar luego de consultar un mapa de 1870. Esta dirección alude a motivos históricos y folclóricos: calle Dolor, ahora Betances, esquina Sufrimiento, ahora Ruiz Belvis. El encuentro se narra en el capítulo X de forma elocuente y plurisignificativa, en la misma localidad de los siete peldaños. Podemos internarnos en el sótano, foco antiguo, permanentemente cerrado con libros y fotos del siglo XIX. Es un núcleo sucio y abandonado que una vez fuera ocupado por masones. A su alrededor se le teme, la gente ve en su interior extrañas luces y siente desde allá olores a azucena. De ahí obtiene ciertos materiales que la conducen, con gran dificultad, a un abogado que nos resulta curioso y pintoresco. Este le entrega un libro negro, para colmo. Al final toda esta maraña nos resultará lógica y conforme con la trama. Claro, hará falta reconstruir un poco, porque la obra requiere mucha participación del lector como obra abierta que es.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    La recepción, a pesar de que se atrasa, y va a pasos lentos haciéndonos recrear y reconstruir actos, vivir entre mundos ambiguos e indefinidos, nos motiva enormemente. Al leer la carta dirigida a la narradora, conocemos que se llama Aurora. La carta comienza filosofando sobre el tiempo con unas ideas que se enlazan a cierta ideología sobre el tiempo y el destino que emitiera el abogado en el corto tiempo en que Aurora lo entrevistara. Es una teoría sobre el espacio, el movimiento y el tiempo que el mismo Inabón califica como locura, cosa de locos. Su argumento es el de que no puede borrarse el pasado, algo que, parece lamentarse,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;intentara hacer equivocadamente. De esta carta pasa al libro negro. En este cuenta que su nombre fue escogido para una organización secreta en honor a un río que los indios nombraban Inabón Yunes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    La carta de Inabón comienza narrando una experiencia ocurrida mientras trabajaba en la preparación de una historia nacional sobre los héroes anónimos que tomaron las armas para defenderse de los atropellos. Estos atropellos se podrán configurar por el lector al final de la obra, en el momento en que se reconstruya la trama. Se encontraba solo en su cuarto a las once de la noche cuando vio “la pared del fondo, frente a mí, cubierta por un universo de soles, lunas y estrellas suspendido en una nebulosa extraña.” En la tercera noche que presencia este universo minúsculo introduce la mitad de su cuerpo en él y ve una sala al otro lado de las luces. Logra pasar a este nuevo centro y regresa al original, en los alrededores de la Logia. La visión se había disipado por unos días hasta que de pronto regresa a su cuarto y logra introducirse por completo. Desemboca en una atmósfera intoxicante y ruidosa que lo hace vomitar y lo ensordece; sale a la calle y descubre monstruos mecánicos en una escena del Dante. Regresa a su dimensión y cae enfermo. Pasan los días y descubre como lógica conclusión haber traspasado el umbral del tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    Se nos ha manipulado con habilidad para intercalarnos otro relato dentro del relato, mientras se sostiene la verdadera trama, dejándonos un cúmulo de posibilidades interpretativas que nos seducen. Inabón aparece con su autobiografía como ser de doble vida que habita a la misma vez en los años setenta del siglo XIX y en los setenta del XX. Primero, tuvo necesidad de pasar por un proceso de adaptación para que lo aceptaran en ambos sistemas temporales. Ya en el futuro se matricula en una universidad mientras vive de la venta de objetos que acarrea desde la otra dimensión y que resultan de mucho interés en el futuro. Conoce un estudiante, el abogado, que posteriormente llama “de las causas perdidas” y se solidariza con un grupo político que se oculta bajo la institución llamada Centro de Estudios. La historia cierra en el momento en que se pierde en el espacio. El umbral del tiempo se cierra y no puede regresar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;    Son muchas las posibilidades interpretativas. Como dijimos, la obra es abierta porque nos prepara para que le reconstruyamos varias posibilidades que nos expliquen los pormenores de la trama y su conclusión. El tejido que podemos confeccionar con su trama es inmenso. Los significados que podemos obtener del complejo ideológico del que nos hace participar, también lo son. La obra, dentro de sus valores de obra histórico-narrativa, evidentemente se cuestiona la legitimidad de enamorarse del pasado, de vivir en el presente absoluto, en el pasado absoluto, o en ambos sistemas. No es, por lo mismo, novela histórica, si no que encarna un sistema narrativo múltiple que va desde la narración autorreflexiva o espejo, a la políciaca, la social, la de ciencia ficción y la filosófica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 36pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-5065163888728591480?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/5065163888728591480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=5065163888728591480' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/5065163888728591480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/5065163888728591480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2009/05/el-umbral-del-tiempo-de-margarita.html' title='El umbral del tiempo, de Margarita Maldonado Colón'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-6945215218627302303</id><published>2009-03-10T16:31:00.001-07:00</published><updated>2009-03-10T16:33:22.924-07:00</updated><title type='text'>Reinaldo Marcos Padua y su cuaderno de perdedores.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: right; text-indent: 36pt;" align="right"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Ángel M. Encarnación Rivera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Club de perdedores,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt; 2007, es un libro de relatos publicado por&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Reynaldo Matos Padua bajo el sello del Taller Ciba. Sus diecisiete narraciones están fechadas entre 1987 y 2007. A pesar de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;esta periodicidad es una colección muy coherente en cuanto a temas y a tratamientos. Cada personaje está afiliado de alguna manera al club de perdedores que los clasifica a todos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;El conjunto trata de captar los detalles más significativos de la vida actual. La búsqueda de un valor profundo, genuino y duradero que le dé sentido a la existencia marca todo acto, no importa lo común o lo insólito que éste sea. El valor de mayor necesidad que se nos ofrece es el de incluir el arte en la vida cotidiana. Por eso se narra en cada circunstancia el efecto de la entrega al arte, de vivir una vida sin otro afán, sin otro norte, no importan los efectos, los sacrificios, los embates, ni los fracasos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;La primera de las narraciones, “Pretérito de mujer,” nos dramatiza el efecto de esta entrega absoluta en la figura de una cantante retirada. Conocemos por medio de una tercera persona los pormenores de una vida que en su juventud gozó fama y estima, pero que ahora en su soledad descubre que no vivió una vida para sí, para desarrollase en sociedad junto a un ser querido. Su único amor fue su público, su realidad fue el itinerante cambio de escenario, el maquillarse entre actos. “Y ahora, cuando también&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;su mundo de otrora se desteñía languideciendo bajo el polvo de tantas décadas, de cambios en el gusto del más ingrato de todos los amantes que es el público, ella no encontraba la paz que buscó desde niña. La paz en el amor,” (p.13).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;En la búsqueda de esta paz del amor, última paz, última oportunidad de amar, descubre un hombre que la parece repetición, copia de Mauricio Conrado, su ex esposo, el que ocupó apenas unos instantes en su vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El matrimonio tuvo que romperse casi al empezar ya que ella no podía renunciar ni sacrificar a su arte, a sus compromisos. La imagen viva de Mauricio respondía al nombre de Ariel; soltero, ocupando el apartamento de un familiar, no parece haber encontrado éxito en la vida. La mujer busca un alivio, un instante de paz ahora que su vida de personaje famoso cae en el olvido, pero Ariel, al detenerse frente a ella, ve en ella a la otra, la famosa Estrellita. Ella encarnó un mito en la vida y al final la personifica en un rito tétrico en que llora el fracaso de no poder desprenderse de la sombra de la cantante. Parece que la ficción no pudo detenerse ante la realidad, el personaje sobrepasa a la artista, de tal modo, que la artista terminó encarnada en su representación. ¿Tenía que existir una diferencia entre ambas, o es que el artista entra en su obra de manera irreversible? Estrellita no pudo abandonarse, persiguió a su creadora por el resto de su vida hasta que la venció.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Esta frontera del arte que no permite escapar, diferenciar su contacto, o su entrada, a la realidad, se trabaja también en “La cinta y el rebuleo,” quinto relato del cuaderno. Aquí, un aficionado al cine que acostumbra comprar películas pirateadas, dato significativo, adquiere un video que le altera la vida. Se trata de la grabación del asesinato de un hombre grueso, totalmente identificable, que resulta ejecutado por otros dos hombres comendados por una joven mujer. Por culpas de esta grabación el personaje pierde la novia, la que huye aterrada pensando que los delincuentes descubran que el video casero está en su poder. Pero la grabación obsesiona al aficionado, quien decide localizar a la ejecutiva-asesina, aunque arriesgue su vida. Por dedicarse al trabajo de mensajero de entregas en una motocicleta, descubre, en una urbanización de clase alta, que el tal muerto aún existe, y termina su búsqueda.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Nos cuestionamos con el cuento anterior sobre lo que significa ficción, los límites del arte, la demarcación de las fronteras entre arte, ficción, realidad. Son planteamientos originalmente expuestos mediante elementos habituales, comunes y corrientes de nuestro entorno. Los seres que se encarnan en este relato pertenecen a la masa, sin embargo, su existencia no tiene sentido sin el arte, sin un escape parcial y de mayor valor de esa dimensión subjetiva que los consume y que, a la larga prevalece, sobre la realidad. Nos convencemos tales insistencias de cuestionar el valor de una invención, su vínculo con la realidad, que todo ser humano se dignifica mediante algún tipo de creación artística. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Otro perdedor es el llamado “Aguajero,” Sergio Batis, un empleado de oficina que “gustaba leer y andaba fascinado por los cuentos y las novelas de los destacados novelistas de una cosa que él llamaba el bum, la cual sonaba muy interesante. Solía andar comentando todo el tiempo sobre ellos. Se lucia indicando cuánto había estudiado las “Humanidades” antes de hacer un giro hacia la Administración de Empresas que lo llevó a “nuestra afanosa comarca” (p.61).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Este mundo oficinesco nos lo presenta Vélez, narrador testigo. Aguajero, que es el que falsea, el incumplidor o alardeador, ganó su nombre por ser el intelectual de oficina que discute basado en sus lecturas y ofrece libros al lograr una audiencia interesada, sin cumplir con su oferta. Sus intereses lo convierten en victima al ser detestado por los anti literarios que llegan al poder en la oficina con el cambio de gobierno. Esta nueva administración promueve la obra de Krisnamurti, por lo que no hay compatibilidad con Sergio, y lo expulsan del empleo. Pierde trabajo, esposa y hogar; se dedica al alcohol. Su esposa lo traiciona con un vendedor de seguros. Ya hecho un guiñapo logra, sin quererlo, ni proponérselo, vengarse del vendedor de seguros. Como puede verse, este es otro Quijote, otra víctima de sus lecturas de novelas de caballería. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;El idealismo de tales seres resulta tan actual tan del uso, que cuesta trabajo entenderlo, interpretarlo. Nos arroba notar que Marcos Padua sobrepone el mundo del idealismo quijotesco sobre oficinas, cantantes de boleros o simplones con panzas deseando rebajar, para lo que toman pócimas mágicas que hoy día el comercio ofrece para explotarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;El truco de los documentos encontrados se rescata en “El alquimista,” (p.127-32). Es una memoria, lo que no sabemos hasta el final del cuento, dejada por un farmacéutico ya muerto. El relato nos engaña al principio, pues creemos que se trata de una memoria actual, pero es un relato dentro del relato, del farmacéutico. Con el presente del cuento se nos revela la existencia de una sucesión de alquimistas ocupada en la supervivencia de su arte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;“Culpitrán liquido,” (p.75-82), es otro sondeo dentro de este clima de fármacos, de excesivo consumo, de esteticismo de salones de belleza, al que se le sobreponen las vidas, gustos e intereses de clientes y embellecedores para compartir sueños y afanes. El título suena como una pócima antigua que imita los ofrecimientos que los medios masivos nos ofrecen diariamente para adelgazar, dormir mejor, hacer crecer el cabello, ionizar nuestro cuerpo, lograr la suerte, ver el futuro. El perdedor de turno es un gordo, profesional del embellecimiento que lucha contra su cuerpo. El culpitrán casi lo aniquila por usarlo indebidamente. Sobresale en este infortunio la incapacidad de realizar esfuerzos propios, de vivir alejados de la fantasía mediática, informática, comercial.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;A lo anterior se liga el deseo de lograr la vida eterna, finalidad de la alquimia por tiempo inmemorial. El deseo de trascender es hermano menor del deseo de sobrevivir a los tiempos. Otro medio que la literatura revela para buscar la trascendencia es por medio de los demás, al obtener el alma o la sangre de los otros. Aparece entonces el mito del vampiro, la entidad que chupa la esencia del prójimo. En “La salvación de Nosferata,” (p.83-97), encontramos este mundo clásico en el contradictorio afán de una mujer “vampiro” que busca su eternidad por medio del cristianismo fundamentalista. El vampiro es una metáfora de ese afán eterno que el arte ambiciona obtener. El arte está lleno de perdedores, desconsuelos y rutas alternas para alcanzar consuelo. Parece que sus respuestas son transitorias, no eternas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;A pesar de que las historias del cuaderno se emparenten a ideologías clásicas, el clima y el ambiente pertenecen a lugares muy representativos de la realidad contemporánea, que se debate en la atomización, ultranza de la individualización. La atomización ha sustituido la toma de conciencia de la realidad, el reconocer que pertenecemos a un mundo que es de todos y debemos compartir, por fantasías cada vez más inútiles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Por encima de estas aislamientos, los personajes consiguen darle sentido a sus vidas imponiéndose con el deseo de seguir adelante, por sobre todas las adversidades y todos los fracasos imaginables. La insistencia de creer, de tener fe en la obra que llevan a cabo, es superior a que se cumplan los propósitos. Lo importante es seguir adelante, obrar. Siguen siendo perdedores, pero deben luchar por no serlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;“Historia de un asesino canino,” (p.103-16) nos hace indagar estos planteamientos por medio de la pasión descomunal de un productor de música &lt;i&gt;Metallica&lt;/i&gt;, la bien heavy metal, aclara. No pudo terminar su escuela secundaria, fue expulsado de todo empleo, se vio obligado a pagar una pensión alimenticia, no alcanzaba a obtener medios, solo el deseo de formar una banda lo ayuda a subsistir. En esas conoce a una mujer, ya entrada en la madurez, y mayor que él, que lo acoge y lo apoya en sus deseos. Primero hace que lo empleen en un negocio de su familia, luego le permite vivir en su casa, heredada, lo único que tiene. Los sueños de grandeza del productor se ven interrumpidos por un perrito vecino que ladra. Planifica matar al perro, entonces descubre que su afán de lucha es por la vida, no por la muerte. Finalmente termina adorando al animal, haciéndolo parte de sus planes musicales. Ejemplifica así, por medio de una anécdota inusual, la incorporación y la superación de los obstáculos que aparecen frente a nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Lenguaje, ocupaciones, presencias, búsquedas, lugares actuales cargan el ambiente por el que transitamos sorprendiéndonos con tanta elocuencia, con tanto detalle preciso para recrearnos, conmovernos, hacernos pensar otras vías respiratorias frente a la realidad. Las narraciones no esconden el mundo ruidoso, conglomerado, hueco, violento, sexuado que nos marca y nos apresa en&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;imágenes visuales y sonoras. Son las experiencias globales que le dan al ser humano de hoy carácter de uniformidad. La globalidad también nos ayuda a que asumamos el papel de perdedores, que pertenezcamos a su club.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Por lo anterior, la selección que lleva el título del cuaderno, “Club de perdedores,” (p.145-162), es muy significativa. Se trata de la reconstrucción nostálgica del pasado por uno de los miembros de una agrupación musical, ahora en una égida. Este narrador, que cuenta con casi ochenta años, tiene una memoria prodigiosa y revive momentos importantes de famosas agrupaciones pueblerinas, sus componentes, sus ingeniosidades para interpretar, ajustarse a las melodías, a las voces, a formar tríos. Es la cultura músico popular del pueblo hispano del siglo pasado y parte del actual. Una historia traumática. La primera gran agrupación rememorada es la de Los Anchos: “pudieron haber sido lo que en verdad fueron… uno de los mejores tríos de América Latina, si solamente hubieran tenido ese poquito de suerte, que a veces, le hace falta a l talento para brillar con&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;magnitud, con el fulgor de una estrella.” (p.146).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Las vivencias, las manías y las costumbres de estos artistas están llenas de unas experiencias fabulosas, como la confesión que hiciera al narrador Payo Silueta, excelente cantante, pero empeñado en cantar a capela. Al preguntarle el narrador compilador del relato si tiene ritmo para cantar acompañado; responde: “eso jamás, porque yo siempre miro para arriba cuando canto, y es porque estoy oyendo en mi mente el bandoneón, y los violines y las guitarras que acompañan la canción que me aprendí.” (p. 150).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Antes de llegar a llamarse Los Anchos, el grupo tuvo otros nombres, como Los Pastores. Es cuando se les une Fernando Ávila que forman una “copia al carbón” de Los Panchos. Hasta logran cantar “Flor de Azalea” mejor que los originales intérpretes. El pueblo los oía cantar frente al local de ensayar y los idolatraba. Como perdedores célebres, tuvieron la suerte de que los dueños del sitio se aprovecharon de esta admiración para nunca pagarles. El nombre vino porque eran gordos. Este nombre&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;delata su incapacidad para cobrar un centavo, para presentarse en radio. No pueden ni siquiera formar un repertorio con canciones originales de un compositor amigo llamado Lulo, quien murió sorpresivamente, perdiéndose la música con él. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;Sus aventuras amorosas, las ideas estrambóticas que los dividían, los fracasos económicos, acabaron convirtiéndolos en un verdadero club de perdedores, en un trío de simple ocasión, de encuentro en algún bar. El mundo está lleno de anchos, de seres a los que la suerte no les llega; éste es el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;otro lado de la moneda al mirarse al arte de los perdedores. Perdedores son los que solamente pueden vivir de la esperanza de recibir algún día su merecido reconocimiento,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;los que por hacer copia al carbón de otra creación se convierten en caricaturas. También son perdedores los que solamente reciben ingratitud, olvido, a cambio de esforzarse toda la vida. Estos son los riesgos del arte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-6945215218627302303?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/6945215218627302303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=6945215218627302303' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/6945215218627302303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/6945215218627302303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2009/03/reinaldo-marcos-padua-y-su-cuaderno-de.html' title='Reinaldo Marcos Padua y su cuaderno de perdedores.'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-6497722032820552096</id><published>2009-03-10T04:01:00.002-07:00</published><updated>2009-03-10T04:59:16.803-07:00</updated><title type='text'>Estructura épica en la novela histórica Águila[1], de Reynaldo Marcos Padua</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: right;" align="right"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Por: Marcelino J. Canino Salgado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Cuando yo estaba en prisiones&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;con lo que me entretenía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify; font-style: italic;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;era con los eslabones&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;que mi cadena tenía…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;(Cantar popular)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;La persona histórica de José Maldonado&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[2]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, conocido con los apelativos de Águila Azul, por unos y más tarde como Águila Blanca por otros, ha sido ambiguamente tratada por el juicio de historiadores contemporáneos que, a todas luces se afilian a la línea del puro y constatable documento histórico penal oficial. Sin embargo, el que fue mirado con ojos de cariño y admiración como héroe popular, fue también el abominable y temido delincuente enemigo de los terratenientes españoles y puertorriqueños explotadores del XIX finisecular. Esta dicotomía nos obliga a ser sumamente cautelosos con la lectura e intelección de documentos oficiales que sólo reflejan la óptica de los poderosos. Como contrapeso, no hay más remedio que acudir a las fuentes orales y a los testimonios de quienes conocieron o se relacionaron con la histórica figura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Así puede observarse en las décimas que sobre el Águila escribió don Ángel Pacheco Alvarado, trovador natural de Peñuelas, a quien profesaba gran admiración y de las que cito solo tres estrofas:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                  &lt;/span&gt;I&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Era José Maldonado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;o Pepe, “El Águila Blanca”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;hombre de palabra franca&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;y de espíritu elevado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Muchas veces fue acusado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Por la insensata opinión&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;De bandolero y ladrón&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Porque con limpia hidalguía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Los abusos combatía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;De la hispánica opresión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;               &lt;/span&gt;IV&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Está José Maldonado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;En varias fotografías &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;de Evaristo Izcoa Díaz&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;amigablemente al lado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Así deja comprobado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Lo que “Águila Blanca” era&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Junto a la figura austera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Del periodista y patriota,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Que luchó por dejar rota&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;La infame cadena ibera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;               &lt;/span&gt;VI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Pepe fue un recalcitrante&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Serio enemigo de España&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Que la combatió con saña&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Con corazón de gigante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Boricua que en cada instante&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Que de hacer algo tenía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Atacó a la policía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;De aquel régimen despótico,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Porque luchaba, era lógico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Por nuestra soberanía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;El vilipendiado José Maldonado es para algunos historiadores y seudo historiadores un delincuente común. Para otros un héroe de la misma naturaleza que Robin Hood. Ricardo Alegría, quien recoge las décimas de labios del trovador peñolano, al reproducirlas en &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;La Revista del Centro de Estudios Avanzados de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;i style=""&gt;Puerto Rico y El Caribe&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;,&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftn3" name="_ftnref3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[3]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; en una breve nota, califica a José Maldonado, “ El Águila blanca” como “ ilustre patriota”. Esa dualidad de criterios sobre el Águila&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Blanca queda magistralmente resumida en&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la Tercera parte de la narración de Marcos Padua, Capítulo 60, titulado &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Indulto&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; (Páginas 165-167).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;No queda lugar a dudas que, sobre todo, en la zona geográfica de Ponce, la figura de José Maldonado dejó una impronta indeleble en las almas de los ciudadanos humildes contemporáneos y coterráneos del notorio personaje quien sufrió presidio&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y las humillaciones más cruentas que podamos imaginar, generalmente por crímenes vulgares no cometidos por él. José Maldonado era en cierta medida un icono de la rebeldía&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y un desacralizador de un sistema plagado de injusticias contra los humildes y desprotegidos. Para el stablisment era un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;peligro en potencia y en acto. No había más remedio que destruirlo. El líder de las llamadas “partidas sediciosas” habitó en dos mundos: el del vituperio y el de la alabanza. Hoy, además de los juicios parciales de los historiadores, la cosa ha cambiado poco: José Maldonado habita en el mundo de una historia prejuiciada y oficialista y en un mundo más exquisito para su memoria: el mundo inexorable de la literatura, en la antesala del mito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;En efecto, cualquier persona de relativa instrucción cultural sabe el axioma de que “ la historia la escriben los vencedores” y a los vencidos solo les queda&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la añoranza, la melancolía: impulsos inestimables para la creación literaria y el arte en general. A los supuestamente vencidos y sojuzgados solo les queda el recurso del cantar folclórico, de la literatura…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;El escritor puertorriqueño, Reynaldo Marcos Padua, conocido por sus innumerables publicaciones y aportaciones a nuestra literatura patria, rescata literariamente la figura histórica de José Maldonado de manera asombrosa. No se trata de una historia biográfica novelada fundamentada&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;meramente en documentos, sino de una ficción narrativa donde la verosimilitud literaria se confunde con la realidad documental. Es un ejercicio excelente de lo que la “retórica” denomina “ ars invenit”, arte de la invención. Y Reynaldo Marcos Padua, literariamente ha logrado un meta-meta discurso literario, pues bajo la aparente narración novelesca nos ofrece una sabrosa epopeya criolla. Un análisis de la estructura de su narración nos lo demostrará.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;La obra está dividida en seis partes a través de 85 capítulos de variada extensión, entre 1 y 10 páginas aproximadamente. Aunque enlazadas en sucesiones lógicas, cada parte es esencialmente autónoma. Hay, por otro lada una perfecta distribución isotópica entre los espacios narrativos y la semántica de los mismos, ejemplo de equilibrio en la fábula. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;Comienzo in media res: La partida de sediciosos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;El comienzo “in media res”, característico de las epopeyas clásicas, es empleado por el novelista&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;para adentrar de inmediato al lector en la acción narrativa. La partida sediciosa, bajo la dirección de Pepe Maldonado acababa de incendiar un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;enorme cañaveral para crear la ruina de un portentoso hacendado y de esta manera hacerle sentir el poder de los que no tienen poder… La descripción vívida del incendio crea una atmósfera de sofoco ante el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;calor , y la magia de la sinestesia&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;se hace notar entrecruzándose el sentido visual con el del olfato, además del auditivo: ¡una orgía de sensaciones diversas!&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que puntualizan el agitado ambiente rupestre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;No obstante la presentación inmediata de la acción delictiva, la novela comienza con un delicioso párrafo que nos parece una acuarela o paisaje propio de Francisco Oller:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;“Durante la madrugada, cabalgaron por riscos y malezas, hasta el momento en que notaron el sol naciente. Al horizonte, una azulosa témpera transformaba en humo el rocío dispersado sobre hojas y tallos.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;O este pasaje con el que se inicia el Capítulo 25, &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Águila azul, sigue…&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;“ Apagaron el quinqué. La noche alzó las alas negras y pintadas de sueños. El sol se coló por las rendijas de la choza. Tan pronto amaneció, un haz de luz dio directamente sobre el rostro del visitante. Abrió los ojos y volvió a escuchar despierto el cantío del gallo que creía haber oído en entresueño”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Y esta capacidad lírica no es extraña a la epopeya aunque lo esencial en ella sea lo narrativo, la presentación de la acción o las acciones en el proceso de su&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;desarrollo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;Los caracteres y su representación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Considero que en el sustrato anímico narrativo del “ingenio invenuit” de Marcos Padua quedó como fondo común a sus creaciones el modelo de la épica griega, sobre todo de la &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Ilíada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, tal como la recoge Pisitrato en la versión que todos conocemos. Advierto que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;críticamente no&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;pretendo hacer aquí un psicoanálisis literario, pero sí un asomo a las corrientes jungianas del inconsciente colectivo. Veamos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;En las rapsodias números tercera y cuarta de la &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Iliada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;, &lt;/span&gt;el poeta presenta detalladamente a los guerreros que toman parte en la contienda y señala las virtudes de cada uno de éstos, hasta llegar, finalmente, a la Aristíada de Diomedes Tidida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Marcos Padua hace lo propia al señalar los 13 miembros que, a parte de Maldonado, formaban la partida originalmente. Tanto el 13 como el 14, son números propiciatorios comunes en la tradición épica grecolatina e hispano románicas. Después de la presentación de los miembros de la partida sediciosa, el autor dedica a los más importantes un capitulo por separado donde narra sus características y virtudes y, en algunos casos, como el del carbonero “el negro Sindo”, (hipocoro de Gumersindo) se sugiere una aristiada donde se pone de manifiesto su excelencia&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;su “areté” respecto de la fidelidad guardada a Pepe Maldonado, el Águila….. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;En esta galería entrelazada por caracteres y perfiles de los personajes, Marcos Padua entrevera&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;elementos caracterizantes del Águila Blanca y sus hechos biográficos, muchos de carácter histórico, pero otros de naturaleza facticia, no ficticia y por eso verosímiles. Personalmente me conmovió el Cap. 4, &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Un niño en la&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;i style=""&gt;cárcel&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;, donde se llega al alma del preadolescente encarcelado mediante las cavilaciones y meditaciones sobre el color gris. Dice el narrador:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;“El gris es también un color de muerte. En la vida, el color que a los ojos de un niño, envejecido de súbito, elimina los otros espectros de luz. Hay en el gris como un distanciamiento, una frialdad, cierta certeza de la libertad, el envés de la libertad, la imposible inocencia. Las lágrimas ya no son transparentes; sino grises, a través de las cuales el arco iris no se rompe en su prisma. Permite tan solo una triste mezcolanza de lo oscuro y lo blanco, como si la tiniebla y la luz cohabitaran en maridaje nefando. Cualquier niño en el campo ve las horas del día que no pasan y la noche es una huésped más, inoportuna, que le avisa del ahora en pausa, que ya el disfrute cambia, hay que irse a cenar, a dormir. Pero, la cárcel…” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;No deja de apretarnos el corazón&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;estos pensamientos y los siguientes párrafos que describen el angustioso &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;tedium vitae&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de un mozuelo malamente apresado, sin otras consideraciones que la castigar los errores cometidos por un jovencito: ¡ La terrible&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y nefasta doctrina de los escarmientos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;La caracterización dinámica del protagonista se dispersa a través de toda la narración, solo después de concluida la lectura del texto nos queda una clara prosopografía&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;tridimensional del personaje.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h4 style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal; font-style: italic;"&gt;Prosopopeyas sorprendentes&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Hay en la narración tres personajes etéreos, pero presentes, no se dejan ver, pero se sienten. Uno: el rumor, ronda por todos los espacios, se hace sentir de soslayo entre todos los niveles socioeconómicos. Y así, porque cuando se desconfía de las fuentes oficiales de información, no queda más remedio que prestar oídos a la murmuración. Entonces, el rumor hace de las suyas y propicia la intriga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;El otro personaje etéreo es el miedo, eriza la piel, acelera las palpitaciones del corazón, nos hace ver lo que no existe y nos impele muchas veces a realizar acciones equivocadas o irrisorias. El miedo, producto de la inseguridad, nos hace esclavos del absurdo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;De igual modo se presenta la etérea imagen del tiempo con su vestimenta&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;siempre novedosa, pero imperceptible. Así cuando el narrador omnisciente escribe: “ El año mil novecientos tocó a las puertas de un país desolado: trauma de una serie de eventos donde la prioridad de grande de como chico, potentado o peón, era simplemente satisfacer, en medio de la total desdicha, la cotidiana subsistencia.” Y es que el tiempo todo lo nivela, todo lo iguala. No podemos lidiar contra él: &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Sic transit gloriae mundi&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Todo pasa, nada permanece…Y como dice una copla tradicional de matiz filosófico, cantada como consuelo por nuestros campesinos del pasado: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;                         &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;                       &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;“Nada en esta vida dura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;fenecen bienes y males &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;y una triste sepultura &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;a todos nos hace iguales.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm -0.35pt 0.0001pt 108pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los dos planos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Como en la épica clásica, en esta narración hay dos planos. No son dos estadios, uno divino, de dioses inmortales&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y otro de humanos mortales. Aquí, en la narración de Marcos Padua, el doble plano está constituido de un lado, por los poderosos, explotadores y usurpadores. No son eternos, pero se creen eternos, de aquí la sucesión de sus herencias y fortunas, generalmente mal habidas. El otro plano, el de los humildes, los pobres, los que luchan y trabajan de sol a sol, los explotados, tampoco son eternos, pero recuerdan entre sí a la esperanza de la eternidad, porque “bienaventurados los que sufren porque de ellos es el reino de los cielos”.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ars amplificatio&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Una de las características de la epopeya es su visión macroscópica de la realidad, coherente, no segmentada. Lo que es microscópico por naturaleza, alcanza la dimensión que proporciona el vidrio de aumento del cantor o autor. Los detalles, por breves que sean no pasan desapercibidos. Mas la fuente de macroscopía como arte de la invención para Reynaldo Marcos Padua, en esta obra en específico, procede del periodismo de finales del XIX. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Un escrito finisecular, impecablemente redactado con gran soltura&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;por José Maldonado, no como auto-apología, sino más bien como explicación a la sociedad de la que, a pesar de todo, era miembro, constituye la principal fuente de información del laureado novelista Marcos Padua. El hecho no es solo una forma de tratar de salvar el pellejo y la proyección social de alguien a quienes los de arriba, los poderosos veían como&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;un facineroso peligroso y hostil, confundido política y socialmente, si no muy por el contrario, una forma de exponer su propia verdad, la que debía ser conocida por los lectores de la prensa &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;El Correo de Puerto Rico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;,&lt;/span&gt; sobre todo los de la región de Ponce&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftn4" name="_ftnref4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[4]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h4 style="margin-right: -0.35pt; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:85%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Un Ulises incansable&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;h2 style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;Para buscar paz y tranquilidad y escapar de las injustas persecuciones  contra su persona, José Maldonado acude al dominicano Sebastián Montesa  a quien quisieron asesinar los conservadores, para solicitarle a éste que lo llevase consigo embarcándose ambos hacia Nueva York. Allí el Águila se presentó ante la delegación cubana y fue enviado a Cuba en una expedición, de la que regresa a Nueva York herido. Decide esperar las fuerzas expedicionarias que vendrían a atacar a Puerto Rico para volver en ellas a la Isla. El mismo Maldonado refiere:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;    &lt;h4 style="margin-right: -0.35pt; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;  &lt;/h4&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;  &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;El tema de la &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Némesis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;se manifiesta conspicuamente y José Maldonado, como si tratara de huir de su &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Moira&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; fatal, termina aparentemente aceptando o reconciliándose con su cruel destino. La relación con Montesa, Deschamps y otros perseguidos lo impele a viajar a Santo Domingo y a rechazar los crímenes de Lilís y sus sicarios. Mas el norte de Maldonado fue siempre Puerto Rico y su destino final, la familia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Así también el tema de la &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;“menis”&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;,&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; presente en&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la cólera que ánima a José Maldonado contra el gobierno español, sus injusticias y sus&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;seguidores incondicionales. Al principio la “menis” se manifiesta exclusivamente contra los hacendados afectos al régimen, más tarde,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;casi al final de sus años de rebeldía, pero con mayor madurez, la cólera parece encaminarse contra los nuevos invasores norteamericanos. De ahí el capítulo 50 donde el perspicaz narrador describe en una detallada écfrasis literaria la foto donde aparece el Águila montado a caballo, probablemente en el área de Guánica; estampa a la que nos referiremos más adelante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h3 style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:85%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Realidad y verosimilitud&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Pero la literatura es mucho más que un entramado histórico, es en cierta medida&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;un intento por expresar lo “inefable de lo absoluto”, un ennoblecimiento de la memoria colectiva cuando se trata de los asuntos del pueblo y del bien común. Reynaldo Marcos Padua&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;ha enriquecido la base histórica del relato épico con la creación y concatenación de elementos afines a la época en que vivió el histórico personaje. La referencias a las creencia espiritistas, a las sociedades secretas como &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;La Torre del Viejo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, la búsqueda de tesoros y entierros perdidos y declarados y donados por almas en pena, la alusión a la invasión norteamericana a la Isla y a los cantares folclóricos que ésta inspiró en los trovadores del pueblo, los entretenimientos grupales de juegos de azar y las archiconocidas décimas sobre el tema de Carlomagno, Fierabrás y los XII Pares de Francia, el écfrasis narrativo de la foto del Águila&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y su partida sediciosa con la &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Monoestrellada&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt; &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;flotando contra el viento como si fuera un ala victoriosa, aprecida en &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Our Island and their&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;i style=""&gt;People&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;,&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; tomada el 4 de junio de 1899 y que Ricardo Alegría cree fue tomada en Guánica “donde Águila Blanca&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y sus guerrilleros tuvieron algunos encuentros con las tropas norteamericanas”.&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftn5" name="_ftnref5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[5]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h3 style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:85%;" lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ambiente y atmósfera&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Aparte del tema político y del de la venganza y Némesis, entre los recursos literarios empleados por el narrador, es encomiable su capacidad para la creación y recreación de los ambientes escénicos que oscilan entre la ruralía, los agrestes montes y los limitados contornos urbanos los que no se limitan a Puerto Rico puesto que Marcos Padua relata la estadía de José Maldonado en Santo Domingo. Los espacios narrativos son tanto abiertos como cerrados, públicos o domésticos. La entrevista de Maldonado con el Monseñor Oneida de Santo Domingo (Cap. 77) es un buen ejemplo de un ambiente cerrado e intimista. La multitud que se congrega cerca de la plaza en Ponce cuando Maldonado recibe el indulto, es ejemplo de un ambiente distinto, además de demostrar la capacidad de convocatoria que tenía el Águila no solo de adeptos y admiradores, sino de sus críticos y enemigos ( Cap. 60). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Pero tal vez&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la escena ambiental más sugestiva por lo que tiene de simbólica y sugeridora de interpretaciones, es la titulada &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Junto al río&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; (Cap. 31) cuando el Águila se lanza a las aguas y se opera en él una especie de bautismo refrescante que le aclara sus pensamientos libertarios y su amor por la patria esclavizada por los españoles.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La inmersión en las aguas del río le propicia una nueva reflexión sobre su vida y su destino. Finalmente: “Haló la brida de su animal y emprendió el descenso de la colina. Sabía cuán importante era la calma. Lo que se avecinaba era grueso de tragar”. Esta toma de conciencia de su responsabilidad como líder de la partida sediciosa, regirá sus acciones futuras. En este capítulo la narración alcanza matices de gran lirismo y delectación estética. El ambiente rupestre logrado mediante la descripción de bohíos, chozas, montes, quebradas, aperos domésticos y el lenguaje mismo, establecen los límites cronológicos y geográficos de la narración. Así lo podemos observar en el Cap. 24 cuando Águila se dirige al antiguo pueblo de Barros ( Orocovis), donde además del ambiente rural y humilde se percibe la atmósfera del miedo y contradictoriamente el espíritu de la hospitalidad. La atmósfera, ese estado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;especial de ánimo que se percibe en tal o cual ambiente, es elaborado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;por el autor con sumo cuidado y originalidad, por eso” el miedo es un bulto” dice el Águila cuando se enfrenta a un hecho sobrenatural inexplicable en el Cap. 18.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;h3 style="margin-right: -0.35pt; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:85%;" lang="ES-TRAD" &gt;El lenguaje narrativo, caracterizante y ambientador&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Una lectura superficial de la novela puede causarnos la impresión de que el autor tomó de modelo a los novelistas decimonónicos finiseculares&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;como Manuel Zeno Gandía ( 1855-1930) autor entre otra novelas de La charca (1894); y más tardíamente al editorialmente resucitado Ramón Juliá Marín( 1878-1917), autor de&lt;span style=""&gt; &lt;i style=""&gt;Tierra adentro&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; ( 1911) y &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;La gleba &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;(1912).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo esta impresión queda desleída&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;generalmente a medida que comprendemos el mecanismo narrativo de Marcos Padua. No puede negarse un lejano eco de esa novelística que, el autor, académicamente, especialista en Literatura Puertorriqueña ha estudiado con cuidado y conoce al dedillo. Mas no se trata de un lenguaje epigonístico, sino más bien caracterizante. Si el protagonista y los demás actantes de la novela son decimonónicos, de nivel socioeconómico y socioeducativos populares, de limitada instrucción, el lenguaje tiene que obedecer a esos imperativos. Si bien es cierto que el autor emplea en boca del protagonista y sus seguidores aquellas modalidades de la fonética puertorriqueña a saber: aspiración de la “s” post nuclear o al final de sílaba, igualación o neutralización de las consonantes líquidas r/l, geminaciones consonánticas, además de casos comunes de aféresis, síncopas, apócopes y prótesis, en otras palabras, los llamados metaplasmos frecuentes en el habla popular. Igualmente aparecen como elementos caracterizantes los refranes, dichos y modismos propios del campesino puertorriqueño. Y es tal la abundancia de estos elementos en el discurso narrativo de Marcos Padua que, hasta el mismo narrador omnisciente y ubicuo que, generalmente se caracteriza por un lenguaje culto y refinado, en muchas ocasiones se contamina con el sistema expresivo de los personajes que él mismo ha caracterizado. Igualmente ocurre en la reproducción de la morfosintaxis de las expresiones de los campesinos, de manera tal que el texto narrativo es un ejemplo bastante ilustrativo del arcaico sistema expresivo de los puertorriqueños. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Hizo bien el autor al echar mano de estos recursos, pues de otro modo, si narraba desde una óptica contemporánea presentista, podía correr el riesgo de caer en un abominable anacronismo enajenante. En este sentido, por su fidelidad al pasado, la obra muy bien podría considerarse como un documental cinematográfico. Historia, anécdota, folclore, música, poesía, literatura, periodismo, y fotografía exquisitamente entretejidas en una fabulación artística digna de ser leída por todos y más específicamente por aquellos que desdeñan, por ignorantes, a nuestro pasado y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;dolorosas aventuras existenciales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Queda meridianamente demostrado cómo las estructuras de la épica clásica surgen del sustrato anímico del autor y aparecen por derecho propio en un nuevo texto literario,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y es que las mismas provienen de ese fondo común&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;vivencial que Jung denominó el inconsciente colectivo. Para los humildes, como para todos los inclinados al orden de la divina justicia, José Maldonado, Águila Blanca, queda salvado para la historia por su heroicidad y buena voluntad, mal entendida por aquellos incondicionales de la oficialidad que siempre han existido, pero atesorada por los hombres libres de todos los tiempos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: -0.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;Muchas gracias&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;hr style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; height: 2px;" size="1" width="33%"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[1]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt; Ediciones Huracán, San Juan Puerto Rico, 2008, 272 páginas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn2"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[2]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;La fecha de nacimiento es: 18 de marzo de 1871 y falleció el 17 de enero de 1932.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Padres: José Félix Maldonado y María José Román&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Abuelos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Paternos- Ignacio Maldonado y Ana&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Maternos-Eusebio y María Ramona Fernández&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Padrinos: Genaro Villaronga y Cándida Villaronga&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn3"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftnref3" name="_ftn3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[3]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt; Numero 1, Julio a Diciembre de 1985,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;págs: 40-41.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn4"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftnref4" name="_ftn4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[4]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt; Periódico de intereses generales, literatura, ciencias, anuncios y de información universal. Dirigido por Eugenio Deschamps. Redactores:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;José Contreras Ramos y Eugenio Astol. Salió el 1º de agosto de 1898, desapareció en abril de 1899. (Vid: Antonio S. Pedreira, El periodismo en Puerto Rico, Cuba, Imprenta Úcar, García y Cía. , 1941, pág.369.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Las fechas de la publicación de la carta del Águila son:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:85%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;26 de diciembre de 1898, 27 de diciembre de 1898 y 28 de diciembre de 1898.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="" id="ftn5"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3844717663790862931&amp;amp;postID=6497722032820552096#_ftnref5" name="_ftn5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[5]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:85%;"&gt; La Revista del Centro… Op. cit, “La fotografía histórica: Águila Blanca y sus guerrilleros”, pág. 141.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-6497722032820552096?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/6497722032820552096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=6497722032820552096' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/6497722032820552096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/6497722032820552096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2009/03/estructura-epica-en-la-novela-historica.html' title='Estructura épica en la novela histórica Águila[1], de Reynaldo Marcos Padua'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-7563197868624109151</id><published>2009-03-10T04:01:00.001-07:00</published><updated>2009-03-10T04:31:56.907-07:00</updated><title type='text'>Una mirada a vuelo de... Aguila</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Margarita Maldonado Colón&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A setentiséis años de la muerte de José Maldonado Román, conocido también como el Águila Blanca, sale a la luz la novela &lt;i&gt;Aguila&lt;/i&gt; de Reynaldo Marcos Padua, basada en esta figura de controvertible presencia en la historia puertorriqueña de finales del siglo XIX, y eje de múltiples discusiones sobre su significación y ejecutorias en ese período que marcó un hito muy importante en nuestra condición política como pueblo. No entraremos, para efectos de esta disertación en los pormenores de la controversia porque no es eso lo que nos ocupa en este momento, sino la novela de Marcos Padua como creación estética y recreación de un mundo que dejó de existir, pero que nos recuerda lo que fuimos para interpretar lo que somos como entes del devenir histórico.&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La edición del libro fue trabajada con esmero por Ediciones Huracán y nos presenta una bella composición en la portada en la que figura la fotografía del Águila Blanca, rodeado por la silueta de un águila sobre un fondo antiguo. Es la imagen que muestra a José Maldonado Román cuando tenía alrededor de 25 años en la foto que siempre estaba sobre una mesita en la sala de la casa de Juana Estrada, su viuda. Siempre que le preguntábamos quién era aquel señor que nos miraba desde allí, ella respondía, seria y adusta: su abuelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Desde niña, la leyenda del Águila Blanca ha estado muy cerca de mí. Siempre escuché las historias sobre sus hazañas. Los pobres del barrio recibían pan, dinero y medicinas que obtenía de los ricos terratenientes a los que les exigía, mediante una nota, dinero para personas necesitadas. Era una especie de héroe, bueno y terrible a la vez. Había que hablar de él en voz baja y mirando hacia todos los lados para no ser descubiertos. Sabía que era un proscrito, alguien que estaba fuera de la ley, porque la ley no era justa. No fue justa con él cuando lo encarcelaron a la edad de once años, siendo un niño aún. Tampoco fue justa cuando los trabajadores trabajaban de sol a sol para ganar su sustento y lo ganado no alcanzaba para alimentarse, mientras el producto de su esfuerzo iba a engrosar las arcas de quienes los explotaban. En algún momento de su vida decidió reclamar justicia a los que los oprimían. Por eso lo admiré, como lo admiraban los que transmitían la historia de boca en boca. Quizá más, porque ante mis ojos de niña soñaba que la justicia debía ser igual para todos, y si no lo era, era justo que la reclamáramos a las buenas o a las malas. Eso fue lo que conocí del Águila Blanca, como lo llamaban los que de manera directa o indirecta lo conocimos. Este es el personaje que inspira a Reynaldo Marcos Padua a escribir su novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;De la lectura de &lt;i&gt;Águila&lt;/i&gt; hay que destacar, como acierto, la coherencia interna que organiza el relato en el que el autor recrea las postrimerías del siglo XIX, ―un fin de siglo que se caracteriza por la turbulencia e inestabilidad política y social producto de las ejecutorias de un régimen que se viene abajo― y, por otro lado, los albores de un siglo que inicia con otro régimen político de nuevas incertidumbres. La trama no trata solamente del personaje, pretexto para organizar y darle coherencia a un período de la vida puertorriqueña, sino también de la historia en sí. El autor teje el tapiz donde se encuentra contenida la complejidad de ese fin de siglo con los sucesos que lo caracterizarán como:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la tiranía española y los compontes; la intentona de Yauco; las partidas sediciosas como respuesta al régimen de represión; la invasión estadounidense en 1898 con la ocupación militar por ese ejército; y, por último, el huracán San Ciriaco que pondrá con sus vientos un borrón y cuenta nueva a esa turbulencia finisecular. La narración culminará, con el encarcelamiento del Águila Blanca y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;confinará tras los barrotes, también, al ansia de libertad en los albores del nuevo siglo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El autor nos regala en esta novela, una galería de personajes inolvidables y humanos como Sindo, hijo de esclavos, con la luz de la inteligencia opacada por la ignorancia; un Manolo Senda, periodista intrépido que desafía a las autoridades y que nos recuerda a Evaristo Izcoa Díaz; un periodista dominicano como Higinio Leschamp y su compatriota también exiliado, Sebastián Montesa, que nos trae a la mente a otros personajes históricos; un Isidro Ventura, visionario que raya en la locura; el Padre O’Neill, padre putativo de José Maldonado. Por otra parte, se nos presenta a los &lt;i&gt;ladrones de levita,&lt;/i&gt; como los llamaría el Águila Blanca en la vida real: Agapito Sigüenza, juez corrupto; José Paniagua, prominente ciudadano inescrupuloso de Ponce, entre otros. La mujer aparece también representada en personajes como Claridad Cedeño, esposa del hacendado don Paco Alzada y amante del Águila; Martita, hija de un peón, que muere ahorcada; Tata, la sirvienta de Claridad; y Esperanza, la esposa de Sindo. Todas estas, marcadas por la desgracia. Las mujeres asociadas a la vida en las haciendas españolas, como Engracia Díaz de Paso, sin embargo, corren mejor suerte en la trama. Esto se debe a que son parte de la estructura de poder que prevalece en ese momento. Hay muchos personajes más, como los miembros de la partida del Águila Blanca, los campesinos, los hacendados, etc. que proveen riqueza al complejo panorama del universo novelesco que crea el autor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Reynaldo Marcos Padua arma, pieza a pieza el rompecabezas que significa la vida del Águila Blanca y el momento histórico que le tocó vivir para darle significación y sentido, muy distinto a como se ha tratado de hacer, al desconectarla de su contexto histórico e interpretarla con una visión ajena, desde una época muy distinta a la que se desarrollaron los hechos. La novela, siendo ficción, da la impresión de que es la vida del Águila Blanca y los datos que los historiadores no pueden conectar están bien correlacionados en la trama. El narrador se ubica en una posición donde sus simpatías o antipatías quedan a un lado para observar la historia que crea basándose en los acontecimientos históricos que pudieron provocarlos, desde la perspectiva del intelectual que la interpreta. Es un universo novelesco mediatizado por la visión de mundo del autor que traduce en el texto la aspiración a ordenar, sin enjuiciarlo, el caos del pasado histórico y su repercusión en la conciencia colectiva que ha creado el mito del Águila Blanca. De ese modo, reconstruye fragmento a fragmento la historia y la vida del personaje que alienta su obra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La memoria colectiva ha salvado del olvido al Águila Blanca. También los historiadores en su afán de perpetuar el mito o de destruirlo. La figura se yergue desde el pasado para que miremos cómo fuimos. Perdura en la memoria colectiva de las clases populares que encontraron en él el símbolo más accesible a la necesidad de una figura justiciera que asumiera su representación ante la historia en momentos en que se ha querido arrancar de cuajo un pasado histórico y revolucionario. La historiografía también tiene elementos de ficción en tanto y en cuanto está mediatizada por la conciencia del historiador que consciente o inconscientemente la interpreta desde su visión de mundo. Lo que puede parecer reaccionario en el presente, en su momento pudo haber sido revolucionario. Posar con una partida, enarbolando la bandera monoestrellada, en una acción sin precedentes, es un acto político de afirmación puertorriqueña. Se ha querido despojar de esa significación al Águila Blanca y a su partida y no ha habido forma de que esa visión burguesa se disipe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A la tradición oral, a la historiografía, se unen la literatura y el arte en general como vehículos para descifrar el pasado y el presente. Y no hay nada que pueda impedir que se interprete la historia con los instrumentos que mejor puedan expresar ese conjunto de preocupaciones, aspiraciones e ideas que posee el sujeto de la creación cultural. Es legítimamente genuino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: normal; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En la novela &lt;i&gt;Águila&lt;/i&gt;, Reynaldo Marcos Padua toma los hechos históricos y los literaturaliza, crea los eslabones ausentes en la cadena de la historia y recrea la historia posible, la que no se puede componer con el dato escueto y desnudo. Viste la historia con el traje de la literatura y le confiere significación y contenido a lo que la memoria colectiva y los datos escritos conservan a través del tiempo. Esto nos recuerda en algo la novela &lt;i&gt;El general en su laberinto&lt;/i&gt;, de Gabriel García Márquez en la que el ilustre escritor llena los espacios vacíos de los últimos días de la vida de Simón Bolívar y nos entrega una imagen más humana que la que los libros de historia podrían reconstruir. De ese modo, también podemos afirmar, que Reynaldo Marcos Padua nos entrega en su novela a un José Maldonado Román más humano, con sus aciertos y sus contradicciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-7563197868624109151?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/7563197868624109151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=7563197868624109151' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/7563197868624109151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/7563197868624109151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2009/03/una-mirada-vuelo-de-aguila.html' title='Una mirada a vuelo de... Aguila'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-8755641664979212409</id><published>2008-11-26T12:27:00.000-08:00</published><updated>2008-12-01T06:43:52.606-08:00</updated><title type='text'>Huracán presenta Águila en Librería Mágica</title><content type='html'>Ediciones Huracán presenta la novela &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Águila &lt;/span&gt;en la Librería Mágica el jueves 4 de diciembre a las 7:00 pm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presentación estará a cargo del Dr. Marcelino Canino Salgado, escritor, crítico literario y catedrático  jubilado del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margarita Maldonado, escritora y nieta del personaje histórico novelado, José  Maldonado, dirá unas palabras sobre su apreciación, pues Maldonado Colón colaboró con el autor al prestarle escritos y materiales investigativos que el autor usó en la elaboración de la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También Margarita Maldonado Colón develará una pintura suya que recoge el momento de la fotorafía histórica que aparece en  la obra Our Island &amp;amp; Their People (1900) en donde figura el Águila Blanca con su partida sediciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de la novela  hablará brevemente sobre la génesis de esta obra, la creación y preparación que dieron por resultado una novela de corte histórico repleta de ficción interpretativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pipo Yglesias amenizará con algunas interpretaciones a vez y guitarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vino y refrigerios al final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-8755641664979212409?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/8755641664979212409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=8755641664979212409' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8755641664979212409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8755641664979212409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2008/11/huracn-presenta-guila-en-librera-mgica.html' title='Huracán presenta Águila en Librería Mágica'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-7040567552743618688</id><published>2008-07-03T03:37:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T04:18:25.347-08:00</updated><title type='text'>Ediciones Huracán publica la novela Águila</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGysnXxtI-I/AAAAAAAAABQ/JDZiK1zprBs/s1600-h/ag.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGysnXxtI-I/AAAAAAAAABQ/JDZiK1zprBs/s200/ag.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218735860612932578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PR"&gt;Novela sobre la vida el Águila Blanca&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-PR"&gt;  La prestigiosa editorial puertorriqueña &lt;i&gt;Ediciones Huracán&lt;/i&gt;, con un largo historial en la publicación de obras de tipo histórico, literario, educativo y de diversa índole en nuestras letras, acaba de publicar la novela de Reynaldo Marcos Padua &lt;i&gt;Águila&lt;/i&gt;, basada en el personaje de carácter histórico José Maldonado, el &lt;i&gt;Águila Banca&lt;/i&gt;, de destacada y controvertida ubicación. La presente obra es una de trasfondo histórico que reconstruye de manera ficticia, imaginativa, el final del siglo XIX puertorriqueño y arroja luz sobre la figura histórica del Águila Blanca, al igual que indaga sobre las causas de muchas circunstancias del momento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;Es, además, una novela de la ciudad de Ponce y del área sur fundamentalmente, y de ella, se utilizan materiales de la prensa de entonces trabajados de manera semejante a como Augusto Roa Bastos hizo en su &lt;i&gt;Yo, el Supremo&lt;/i&gt;, pero esta vez integrados al torrente narrativo. Su publicación pone sobre el tapete nuevamente la figura de José Maldonado, desde el punto de vista de la ficción. Se analizan ángulos aún por esclarecer, a través de la deducción en interpretación novelística, y se toma el mito histórico dándole cuerpo y elegancia dentro de un tapiz narrativo lleno de personajes creados, posibles e inolvidables, que hacen revivir un mundo ya ido. Pone, además, de relieve, aquellos aspectos de nuestra historia de entonces que, de otra manera, resultarían áridos y material de especialistas, todo en un desarrollo ameno y reflexivo. Lingüísticamente, retoma el habla jíbara del período, en un contexto diferente al tratado en otros momentos literarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;  Contribuye, además, a la narración de corte histórico que tiene su delgada pero honrosa tradición en Puerto Rico. Si bien existen dos antecedentes en la literatura puertorriqueña: &lt;i&gt;La resaca&lt;/i&gt; de Enrique A. Laguerre y &lt;i&gt;La muerte anduvo por el Güasio&lt;/i&gt; de Luis Hernández Aquino, sobre el tema de las partidas sediciosas, en realidad, ni una ni otra se ocupa del personaje Águila Blanca, de arraigo mítico- histórico en Puerto Rico. Aunque ambas traten el tema de finales del s XIX no abarcan de forma totalizadora como el autor ha hecho en esta obra. La novela toca a las tres antillas mayores de habla hispana, especialmente Santo Domingo, reconstruye el mundo decimonónico de fines de ese siglo, presenta la invasión americana y los problemas de entonces, la presencia de sociedades secretas, los compontes; bordea, incluso, el tema de Cofresí, el huracán San Ciríaco e innumerables personajes de carácter extraño e inolvidables. Nos da otra clave, acaso inversa, de que “todo tiempo pasado fue mejor”. El hampa decimonónica, la corrupción y los orígenes de la modernidad puertorriqueña se apuntan en esta apasionante narración de intrigante lectura. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;  Reynaldo Marcos Padua&lt;b&gt; &lt;/b&gt;nació en Adjuntas, Puerto Rico, 1952. Doctor en Filosofía de la UPR, Recinto de Río Piedras, especializado en Literatura Puertorriqueña. Poeta, narrador y antólogo. Profesor universitario. Ha escrito tres novelas: &lt;b&gt;&lt;i&gt;Welcome to the ay-land of the piña colada&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (1984), Primer premio del Ateneo Puertorriqueño, 1983; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Nueva canción de nostalgia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;,&lt;/i&gt; Premio del Ateneo Puertorriqueño, de 1984, inédita; y la presente &lt;b&gt;&lt;i&gt;Águila&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;escrita en 1999. Es autor de la colección de cuentos &lt;b&gt;Club de perdedores (&lt;/b&gt;dos ediciones, 2007&lt;b&gt;) &lt;/b&gt;e&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;n cuyas narraciones hace uso del humor, la ironía, la sátira y el patetismo para dar unos cuadros de situaciones interpretativas de la sociedad puertorriqueña de poco antes de finales del siglo XX y del presente. &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;Ha recibido premios del &lt;i&gt;Ateneo Puertorriqueño&lt;/i&gt;, del &lt;i&gt;Instituto de Literatura Puertorriqueña&lt;/i&gt;, del &lt;i&gt;Pen Club de Puerto Rico&lt;/i&gt; y del &lt;i&gt;Fondo Nacional para el Financiamiento del Quehacer Cultural&lt;/i&gt;. Está vinculado al Grupo Guajana de quienes ha hecho una antología poética, &lt;i&gt;Flor de lumbre&lt;/i&gt; (2004) y una de cuentos &lt;i&gt;Relatos en espiga&lt;/i&gt;, (2007.)&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  La obra está disponible en la mayoría de las librerías principales del país.&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 14pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-7040567552743618688?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/7040567552743618688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=7040567552743618688' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/7040567552743618688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/7040567552743618688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2008/07/ediciones-huracn-publica-la-novela.html' title='Ediciones Huracán publica la novela Águila'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGysnXxtI-I/AAAAAAAAABQ/JDZiK1zprBs/s72-c/ag.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-8289302398426476152</id><published>2007-09-16T16:49:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T04:18:25.439-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antología'/><title type='text'>Relatos en espiga.Cuentos del Grupo Guajana</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru3EZpuXpbI/AAAAAAAAAA0/esQlJcoL9l4/s1600-h/relesp.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110957097111496114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru3EZpuXpbI/AAAAAAAAAA0/esQlJcoL9l4/s200/relesp.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;El cuento, en tanto género, es hermano no idéntico de la poesía; y acaso sea su origen. Los poetas suelen a cultivar tan difícil arte de manera complementaria. En nuestras letras abundan amplios ejemplos y, en las letras hispanas, sería ocioso citar nombres. El Grupo Guajana no ha sido excepción.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La presente selección ha sido hecha con el propósito de examinar otro aspecto de la obra creativa de este grupo de escritores de los años sesenta. En la revista, en su primer número, aparece Wenceslao Serra Deliz como el primero en publicar un cuento; contribuirá con otro varios años después, Juan E. Mestas, poeta y cuentista, quien colabora con dos muestras excelentes y publica uno en la desaparecida revista &lt;em&gt;Zona de Carga y Descarga&lt;/em&gt;. Andrés Castro Ríos tiene el suyo en el último número de la revista. Su libro se titula &lt;em&gt;Libro de relatos&lt;/em&gt;, que él creía perdido, pues no lo consiguió cuando conversamos hace años sobre este proyecto. Pienso que murió pensándolo perdido. Gracias a la gentileza de su viuda, Luz Milagros Soto, se ha recobrado el manuscrito. Los demás poetas del grupo publicaron en otros medios y en periódicos, o mantuvieron sus trabajos inéditos hasta el presente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En libros, sólo Ramón Felipe Medina publica un tomo, &lt;em&gt;Prodigio del tiempo&lt;/em&gt;, en 1977. José Manuel Torres Santiago tiene &lt;em&gt;Pájaros migrantes&lt;/em&gt; y otros cuentos en espera de editor. Los demás poetas tienen sus cuentos sueltos en proceso de organizarlos. De los fallecidos, hasta donde hemos podido investigar, la muestra que ofrecemos es todo lo que hay. Investigación que hicimos en la biblioteca y hemeroteca puertorriqueña de la Universidad de Puerto Rico, en el Seminario Federico de Onís de la misma institución y en nuestra biblioteca personal. El título de la colección alude a la imagen del icono guajana, espiga de la caña de azúcar, y, desde luego, a la idea de espigar o seleccionar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la generación del 60 hace falta examinar la labor narrativa de los poetas afiliados a las revistas hermanas de &lt;em&gt;Guajana&lt;/em&gt; como &lt;em&gt;Mester&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Palestra&lt;/em&gt;, así como de los escritores independientes del período. Esperamos que los lectores disfruten de este despliegue narrativo, a mi entender sumamente refrescante y moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco la colaboración en esta empresa de Marisa Rosado, Gache Franco, Omar Orrusti, José (Pipo) Yglesias, José Manuel Torres Santiago, Wenceslao Serra Deliz, Marcos Rodríguez-Frese, Ramón Felipe Medina, Andrés Castro Ríos (q.e.p.d.), Edgardo López Ferrer, Juan Sáez Burgos (q.e.p.d.), el Dr. Marcelino Canino, Juan Mestas y, por supuesto, la de Vicente Rodríguez Nietzsche. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-8289302398426476152?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/8289302398426476152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=8289302398426476152' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8289302398426476152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8289302398426476152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/relatos-en-espiga-cuentos-del-grupo.html' title='Relatos en espiga.Cuentos del Grupo Guajana'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru3EZpuXpbI/AAAAAAAAAA0/esQlJcoL9l4/s72-c/relesp.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-685062500039188792</id><published>2007-09-16T11:14:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T04:18:25.641-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa'/><title type='text'>Club de perdedores de Reynaldo Marcos Padua</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGyqrfzEnfI/AAAAAAAAABI/PIP7lvVDXa4/s1600-h/CP2daed.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGyqrfzEnfI/AAAAAAAAABI/PIP7lvVDXa4/s200/CP2daed.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218733732462370290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;La presente colección recoge de manera actualizada un libro de narrativa que su autor llamó en un momento &lt;em&gt;Cuentos crueles&lt;/em&gt; y que ahora sirve de subtítulo a este grupo. El autor es novelista, poeta y cuentista de la generación del 70. Se inicia publicando poemas en la revista &lt;em&gt;Ventana&lt;/em&gt; y luego &lt;em&gt;En el país de los tuertos&lt;/em&gt; (1977-80) donde publicó cuentos, poemas y ensayos.&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;En esta colección, su autor hace uso del humor, la ironía, la sátira y el patetismo para dar unos cuadros de situaciones interpretativas de la sociedad puertorriqueña de poco antes de finales del siglo XX e inicios del presente. Dice el autor en su prólogo:&lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;em style=""&gt;Este libro de cuentos es fruto de varias décadas; una porción sustancial de mi vida. A partir del inicio de los años setenta, ya estudiante universitario, tomé en serio una afición que había iniciado de niño. Con mejores lecturas y mayor rigor, quería publicar un libro que anuncié varias veces con el título de “cuentos crueles”, tomado del escritor francés Villiers.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;em&gt;El manuscrito original lo perdí, lo quemé, no recuerdo. Lo restante es todo cuanto sobrevivió guardado en un libro (ajeno a mi voluntad) o publicados en revista o por la generosa dación de un antiguo profesor, hoy buen amigo, quien guardó una copia que le había dedicado entonces&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;El homenaje&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;em style=""&gt;Motivado por la curiosa aparición de una copia de un viejo cuento en un libro (El alquimista) me di a la tarea de reunir los publicados, revisarlos y, en otras reconstruirlos, pues recordaba más o menos la anécdota, (Culpitrán líquido, El hombre más feliz de esta tierra). Una cosa trajo otra, es decir, la invención de nuevas historias se me impuso, pese a que me suponía no apto para la narración corta, acostumbrado a la práctica de la novela.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;em style=""&gt;El resultado hoy me ha parecido significativo y aceptable como para compartirlo con otros. Es esta la razón de imprimir este texto. Creo que puede revelarnos algo del Puerto Rico de los últimos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="" align="justify"&gt;&lt;em&gt;Sería interesante, si no me pareciera narcisista, contar cómo han surgido los que compuse a partir de fines del 99. Pero aquí no es lugar para tales confidencias. El que da título al grupo se pensó, originalmente, como novela. Otros, a fin de cuentas, han sido producto de algún sueño, o de un vago recuerdo, alguna noticia de periódico o de la pura y absoluta voluntad creativa.&lt;br /&gt;Espero encuentren en todos alguna moraleja, pues de 'exemplos' quizá mejor se trate, según las expectativas de los antiguos cuenteros y fabulistas. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-685062500039188792?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/685062500039188792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/685062500039188792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/club-de-perdedores-de-reynaldo-marcos.html' title='Club de perdedores de Reynaldo Marcos Padua'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SGyqrfzEnfI/AAAAAAAAABI/PIP7lvVDXa4/s72-c/CP2daed.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-3010686746336808644</id><published>2007-09-16T07:16:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T17:49:48.254-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El envés de la frontera -cuento- Margarita Maldonado Colón'/><title type='text'>El envés de la frontera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SMXHfMDZKyI/AAAAAAAAABY/IQvALb-Hv7w/s1600-h/enves.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SMXHfMDZKyI/AAAAAAAAABY/IQvALb-Hv7w/s200/enves.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243816679768140578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;div dragover="true" style="" align="justify"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.25in;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El envés de la frontera&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES"&gt; es una colección de cuentos cuyo tema unificador es la muerte. Los cuentos recogen una gama temática que va desde la muerte física, la muerte de la conciencia histórica y de la identidad nacional, mediante la asimilación política hasta el cambio político, cultural e idiomático; la muerte de los principios morales, personales, entre otros. Aborda el cuestionamiento de la razón de ser ante la amenaza de desintegración de la conciencia individual y colectiva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.25in;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La autora de la novela &lt;b&gt;El umbral del tiempo&lt;/b&gt;, retoma aquí los temas históricos, pero también asoma a la cotidianidad. Como narradora de los setenta, Maldonado incursiona en el tema político-histórico: &lt;i&gt;Tato Albizu&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Leroi de Lamerde&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Carta a doña Fela&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;El primer día de la historia&lt;/i&gt;, con ópticas distintas, la sátira, el relato evocativo o el directamente cinemático y esclarecedor. El tema de la música: &lt;i&gt;Sus ojos se cerraron&lt;/i&gt;, sobre Carlos Gardel, o &lt;i&gt;Ho capito che ti amo&lt;/i&gt;, sobre el cantante italiano suicida de los años sesenta, Luiggi Tenco. Los temas directamente relacionados con la cotidianidad se relatan en El fugitivo, La gan mole, La nche que los coquíes callaron, Viaje al olvido. Particularmente entrados en el tema de la muerte figuran el que da título a la colección y el magistralemnte logrado Una lágrima se evapora. Luna de medianía es del tema mortuorio sobre el caso de Adolfina Villanueva, asesinada ya hace años en un desahucio a manos de la uniformada y que ha inspirado a más de un autor nuestro por su desgarrador asunto temático. Todas estas narraciones demuestran un maneja de las técnicas narrativas y dominio firme del lenguaje como han visto quienes hayan leído su novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.25in;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Con esta colección de cuentos la editorial &lt;i&gt;Los libros de la Iguana&lt;/i&gt; lanza la narrativa de una escritora tenaz en su empeño, talentosa y lograda como fabuladora de nuestros aconteceres nacionales y, a la par, creadora de un mundo particular que su estilo personal configura de manera singular y de indudable logro artístico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.25in;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Margarita Maldonado Colón, toabajeña nacida en Bayamón, Puerto Rico. Posee una Maestría  en Artes de la Universidad de Puerto Rico con concentración en Estudios Hispánicos. &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-PR"&gt;Su cuento &lt;i&gt;El primer día de la historia&lt;/i&gt; fue premiado por el Ateneo de  Puerto Rico en 1998 en el certamen celebrado en conmemoración del centenario de la invasión americana a Puerto Rico. Publica &lt;i&gt;El umbral del Tiempo&lt;/i&gt; en agosto de 2005, novela premiada por el PEN Club de Puerto Rico ese mismo año. Tiene varias novelas inéditas, &lt;i&gt;La&lt;/i&gt; &lt;i&gt;tierra de los muertos, Historieta de amor y El tiempo del umbral&lt;/i&gt;, continuación de su novela publicada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;strong style=""&gt;&lt;br /&gt;El envés de la frontera&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;por Margarita Maldonado Colón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió justo cuando traspasó una barrera de sonido semejante a estallido de cristales. Un leve fulgor opacó sus ojos por un segundo. Miró por el retrovisor y vio la carretera alargándose tras de sí. Miró también hacia el lado y el paisaje lucía límpido, con el sol mañanero de las siete iluminándolo todo con una suave luz. Hacia el frente, la carretera se extendía al horizonte por la llanura donde se vislumbra el mar. El cielo, bien azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajó el cristal de la ventanilla para disfrutar el roce de la brisa en la cara. Aceleró y volvió a frenar ante el semáforo con luz roja. No vio nada anormal excepto que, ese día, a esa hora, a la hora del tapón infernal de todas las mañanas, no había automóviles en la vía pública desde que salió de su casa, como de costumbre, hacia el trabajo. Lo atribuyó a esas cosas raras que a veces pasan en el país, últimamente errático entre dimes y diretes de los que están al mando. Quizá la gente se molestó porque anunciaron una campaña de bloqueos en las carreteras para multar a quienes tengan aún pegados al cristal la ristra de marbetes de los últimos años. Parecía que la gente ¡al fin!, decidió hacer algo contra quienes la drenan, y declaró un boicot quedándose en casa. Buena idea, y ella quien siempre apoya todas esas iniciativas, no se enteró porque, a su vez, también decidió declararle un boicot a la prensa que siempre da realce a la demagogia de politiqueros de mentalidad pequeña que olvidan todo lo demás como si no pasara nada más en el universo. En fin, esas cavilaciones pasaban por su mente cuando recordó el sonido estridente de cristales astillados de unos minutos antes. Hizo memoria y recordó que en el preciso momento del estallido, vio un resplandor casi imperceptible que la cegó momentáneamente. Al no ver ninguna razón, le restó importancia al suceso y prosiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto notó cómo el paisaje cambiaba paulatinamente a medida que avanzaba; ya no lucía tan nítido como minutos antes. El árbol frondoso y verde hasta ayer, estaba deshojado, seco y sus ramas simulaban una garra arañando el cielo densamente nublado. Las nubes, en movimiento lento y constante, se fueron aglutinando en un punto lejano en el horizonte formando un conglomerado. Allí un rayo partió en dos el paisaje. &lt;em&gt;Hay tempestad otra vez&lt;/em&gt;, pensó. &lt;em&gt;El clima está bien impredecible. Un día, sol tropical, azul y verde por todas partes y otro, negro y tempestuoso; últimamente más tempestuoso que soleado. Hoy mismo... salí de casa con una mañana preciosa y ahora mírame aquí en esta casi noche prematura. El tan cacareado calentamiento global... Un día de estos estalla el globo y los responsables tendrán que ponerse su riqueza en... Si es que en el más allá les puede servir para algo...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió por la carretera ahora larga y recta, hacia su trabajo. Observó ausencia de transeúntes, como antes la de automovilistas. &lt;em&gt;Raro... El país está errático, qué más se puede esperar. Bien estamos con todas las cosas que suceden..&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente semáforo dobló a la izquierda, pasó el puente y avistó el agua del río en su ruta hacia la desembocadura allá en el horizonte. Parecía una enorme y larga boa plateada penetrando una oscura niebla. El agua reflejaba el color gris negruzco del cielo. Aceleró por la cuesta que sube al pueblo y fue entonces cuando percibió, vagando por las aceras, unos destellos parecidos a formas humanas ambiguas, de un extraño fulgor evanescente. De vez en cuando, alguien se entremezclaba con aquellas extrañas formas. Parpadeó varias veces para despejar la mirada. &lt;em&gt;Parece que se avecina otro bajón de azúcar&lt;/em&gt;, pensó. &lt;em&gt;Debo desayunar tan pronto llegue.&lt;/em&gt; Al pasar el museo, entró por la calle paralela a la plaza, dobló a izquierda por la lateral, nuevamente a izquierda y se estacionó frente a la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al bajar, miró como siempre, hacia la plaza y vio los faroles encendidos. &lt;em&gt;El oscurecimiento prematuro puede deberse a un eclipse&lt;/em&gt;, reflexionó. Miró hacia arriba en busca de alguna señal. Sólo nubes y, de vez en cuando, unos destellos que surcaban aquel cielo que le parecía vivo. Seguidamente, fijó la mirada hacia la plaza y se inquietó al ver varias sombras deambulando por las aceras adoquinadas. Sintió un pavor que la sobrecogió y se alojó en el centro de su pecho como un turbión. Miró temerosa, de reojo, nuevamente, pero &lt;em&gt;¡ésas no son sombras o mejor dicho, son sombras al revés, o sea, sombras luminosas!&lt;/em&gt; Sin entender lo que pasaba, corrió despavorida hacia el edificio donde trabajaba, tropezó con una persona extrañamente vestida a la antigua, que casi la atropella a su paso, y entró intempestivamente. Se detuvo abruptamente. La sala de espera, &lt;em&gt;¡está ocupada por otras sombras luminosas!, ¡horror, Dios mío, ayúdame! ¿Qué me está pasando?&lt;/em&gt; Una persona, recostada en una esquina del salón, la miró con cierta compasión que no pudo explicarse. Entró corriendo en busca de sus compañeros para advertirles y pedirles que la ayudaran. Atravesó la sala de espera, subió la escalera corriendo y se le viró un pie, se tambaleó, se apoyó con dolor, pero no se dejó caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo piso estaba solitario. Olvidó que siempre es quien llega primero y no vio al conserje, el único que estaría allí a esa hora. Caminó cojeando y se recostó contra la pared de la pequeña oficina que ocupa diariamente. Observó la falta de iluminación en el ámbito. &lt;em&gt;Se fue la luz y la planta eléctrica no funcionó.&lt;/em&gt; Pudo calibrar, bastante confundida y con palpitante sensación, el horror sentido unos segundos antes sin poder explicarse lo que estaba ocurriendo. &lt;em&gt;Dios mío, ¿qué es esto? Y yo que creía que los fantasmas no existen. Si llegara alguien más...&lt;/em&gt; No se atrevía salir. Se sentía acorralada. De pronto vio, una de aquellas figuras subir por la escalera y penetrar en el recinto. Aterrada, corrió y se encerró en su oficina. Trató de no hacer ruido y pasar inadvertida. Se asomó por el cristal, a manera de ventanilla, para ver hacia el pasillo. Nada. La figura siguió su trajín, ajena a su presencia. Parecía la silueta distorsionada de un hombre. Ahora estaba detenido, semi inclinado hacia el frente, haciendo unos movimientos rítmicos con los brazos hacia delante y hacia atrás y, a ratos, daba dos o tres pasos hacia los lados o hacia atrás y hacia delante. Encontró alguna semejanza con la rutina mañanera del conserje. &lt;em&gt;¡Pero, si esa silueta se parece a Vidal!&lt;/em&gt; Temblaba desde su esquina, sin comprender nada. La figura resplandecía a ratos y a veces casi se desvanecía. Ella se estrujaba los ojos para aclarar la visión, temiendo algún problema oftalmológico. &lt;em&gt;Debe ser el azúcar...&lt;/em&gt; Volvía a asomarse a la ventanilla para atisbar y se repetía el mismo patrón. Se acuclilló encogida contra la pared de la pequeña oficina y rodeó sus piernas con sus brazos en una posición parecida a la fetal, en un intento de auto protección o de ocultamiento. Allí se dejaría morir si era necesario, antes de volver a pasar por entre las siluetas. Allí la encontrarían sus compañeros cuando la echaran de menos. Allí la vendrían a buscar los paramédicos cuando reportaran que estaba alucinando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo breves minutos con los ojos cerrados apretadamente en aquel estado cuando oyó que abrían la puerta. Sintió un desvanecimiento acompañado de un frío súbito que le bajaba al estómago, al mismo tiempo que se le erizaban todos los vellos del cuerpo cuando vio &lt;em&gt;¡al fantasma!&lt;/em&gt; entrar a la oficina haciendo los sinuosos movimientos que notó antes. Como activada por un resorte, saltó y quedó parada poniendo en acción sus adoloridos pies para correr hacia la escalera y bajar entre las incandescentes sombras que subían haciendo extraños movimientos con unas especie de falanges parecidas a brazos. Atravesó de nuevo la sala de recepción en el intento de salir a la calle. La cruzó velozmente y, casi sin respiración, se detuvo un breve momento frente al auto para recuperar su aliento. Vio que por la plaza iluminada por los faroles en aquella inusitada noche prematura había varias personas sentadas en los bancos y otras paseando. Las extrañas sombras luminosas se entremezclaban con las personas. Le pareció reconocer a un hombre que la saludaba desde el banco donde estaba sentado y trató de recordarlo, pero no estaba segura; creyó que se trataba de alguien muerto tiempo antes. Posiblemente la información sobre tal deceso era incorrecta. Intentó abrir la puerta del auto para escapar de aquel lugar y de aquella situación inverosímil. &lt;em&gt;¡El mundo acabó por volverse loco!&lt;/em&gt; De pronto, se le enfrió el alma: una mano se posó sobre su hombro. Giró y vio, incrédula, que la mano pertenecía a su abuela; a su abuela que para ese momento debería tener, &lt;em&gt;¿Cuánto?&lt;/em&gt; &lt;em&gt;¿120 años?&lt;/em&gt; La miró, incrédula, de arriba abajo. La anciana, de cara bondadosa y sonrisa condescendiente la miraba con un raro fulgor en los ojos. &lt;em&gt;¡Abuela! ¡No puede ser! ¿Qué haces aquí?&lt;/em&gt; Ella la miró con pena, comprensiva, y le dijo: &lt;em&gt;Ven, adonde vas no necesitas el carro, caminemos.&lt;/em&gt; Sintió una tranquilidad infinita. Ya no importaban las figuras espectrales. &lt;em&gt;Abuela está aquí conmigo. No estoy sola.&lt;/em&gt; Tomó el brazo que le ofrecía la anciana y se dejó guiar. &lt;em&gt;Te esperan, llegó tu hora&lt;/em&gt;, dijo. &lt;em&gt;Caminemos&lt;/em&gt;, sugirió. Caminaron frente a la iglesia, doblaron a la izquierda calle abajo, bajaron la cuesta para salir del pueblo, llegaron al puente y se detuvieron allí a contemplar la boa plateada que fluía hacia la desembocadura en el horizonte. La abuela movió ligeramente el brazo para indicarle que ya debían continuar. Caminaron hasta la carretera y, en el semáforo, giraron a mano izquierda para seguir la vía que las conduciría a aquel horizonte espectacular de enormes nubes negras en constante movimiento centrífugo, y siguieron en recta ruta hasta que se perdieron en aquella vorágine que se tragaba al río, al camino y a ellas, como un hoyo negro que engulle el universo quién sabe si para reciclarlo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-3010686746336808644?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/3010686746336808644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=3010686746336808644' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/3010686746336808644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/3010686746336808644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/el-envs-de-la-frontera-por-margarita.html' title='El envés de la frontera'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/SMXHfMDZKyI/AAAAAAAAABY/IQvALb-Hv7w/s72-c/enves.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-8871889823855401744</id><published>2007-09-16T06:40:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T04:18:26.242-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrativa'/><title type='text'>Margarita Maldonado y El umbral del tiempo</title><content type='html'>&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;a style="styleDocument: [object]" href="http://3.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru1vSJuXpZI/AAAAAAAAAAk/tQ9xg7YFijY/s1600-h/elmbr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110863509774116242" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 122px; CURSOR: hand; HEIGHT: 171px" height="215" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru1vSJuXpZI/AAAAAAAAAAk/tQ9xg7YFijY/s200/elmbr.jpg" width="130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110805347326993778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 121px; CURSOR: hand; HEIGHT: 193px" height="218" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru06YpuXpXI/AAAAAAAAAAU/eGRdFDTmjRs/s200/Marga+2-2005b.jpg" width="150" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;Margarita Maldonado Colón publicó en 2005 su novela &lt;em&gt;El umbral del tiempo&lt;/em&gt;. La autora nació en Bayamón, Puerto Rico. Es Maestro en Artes de la UPR en Río Piedras del Departamento de Estudios Hispánicos. Su tesis, aún inédita, hecha de fuentes primarias, le valió elogios y calificación de sobresaliente: &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;El mundo del azúcar y el drama de una confrontación, estudio sociológico de la novela Garduña de Manuel Zeno Gandía.&lt;/em&gt; Su cuento, &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;El primer día de la historia,&lt;/em&gt; fue premiado por el Ateneo Puertorriqueño en el certamen de conmemoración del centenario de la invasión americana en Puerto Rico. Ver su página&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;a style="styleDocument: [object]" href="http://margaritamaldonado.tripod.com/"&gt;http://margaritamaldonado.tripod.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;El umbral del tiempo es una narración apasionante que suscita en el lector la curiosidad del &lt;em&gt;suspense&lt;/em&gt;. Ambientada en el momento actual, recoge en la voz de la narradora y personaje principal, Aurora, una artista gráfica, unas vivencias que son, sin duda, extrañas; revela cierto vínculo con la literatura fantástica y hasta de ficción científica. Sin embargo, la autenticidad de la narración se mantiene dentro del plano de lo posible y cotidiano.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;Por otro lado, el personaje masculino Inabón, proviene del pasado (s. XIX) a través de un "umbral" o pasadizo temporal, y se inserta en el mundo del s. XX (mediados de la década del 70). Es de una esquisitez ejemplar; en el flujo narrativo representa la otra otra versión de los hechos, escindidos en dos mitades Aurora/Inabón: versión femenina y masculina, que se complementan en la interpretación de los hechos. Es una gran pequeña novela de la ciudad con trasfondo histórico, típico de muchos narradores de los 70, narrada en un lenguaje preciso y artístico de gran fuerza imaginativa en la interpretación del pasado histórico puertorriqueño, así como del presente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;La novela ya se estudia en universidades de la Isla y de Estados Unidos. Ganadora del premio de novela del 2005 del PEN CLUB de Puerto Rico. Ya está en prensa su 3ra. edición. Distribuida en Borders de Puerto Rico y las librerías Universitas, Mágica y Tertulia de Río Piedras. La autora tiene un libro inédito de cuentos &lt;em&gt;El envés de la frontera; &lt;/em&gt;también la novela &lt;em&gt;La tierra de los muertos&lt;/em&gt; (inédita) y la continuación de &lt;em&gt;El umbral del tiempo&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;El tiempo del umbral, &lt;/em&gt;trabajo en progreso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;Reynaldo Marcos Padua&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-8871889823855401744?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/8871889823855401744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=8871889823855401744' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8871889823855401744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/8871889823855401744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/margarita-maldona-coln-public-en-2005.html' title='Margarita Maldonado y El umbral del tiempo'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru1vSJuXpZI/AAAAAAAAAAk/tQ9xg7YFijY/s72-c/elmbr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-613160008052320033</id><published>2007-09-16T06:10:00.001-07:00</published><updated>2007-09-30T12:30:14.493-07:00</updated><title type='text'>Poema</title><content type='html'>&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;strong style="styleDocument: [object]"&gt;Armagedón&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;por Reynaldo Marcos Padua&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;La destrucción ya en pleno,&lt;br /&gt;hundidos para siempre&lt;br /&gt;con un norte que no obedece brújula&lt;br /&gt;¿En dónde Humanidad has de guardar&lt;br /&gt;tu raída esperanza?&lt;br /&gt;¿Quién ahora?&lt;br /&gt;¿Qué dios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un video que pasan&lt;br /&gt;tu triste historia escenifica muerte desolación&lt;br /&gt;a cada punto cardinal de todo.&lt;br /&gt;Nacimientos y muertes,&lt;br /&gt;tragedias y amoríos fallidos,&lt;br /&gt;el envejecimiento enfermedades&lt;br /&gt;maldad ilimitada y sin consuelo&lt;br /&gt;son esa trama burda del absurdo.&lt;br /&gt;Hemos hecho muy buen ensayo&lt;br /&gt;en todos los milenios&lt;br /&gt;del temido lugar llamado infierno.&lt;br /&gt;De algún momento a otro la función empieza.&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-613160008052320033?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/feeds/613160008052320033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3844717663790862931&amp;postID=613160008052320033' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/613160008052320033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/613160008052320033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/poema.html' title='Poema'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3844717663790862931.post-2407208771322655365</id><published>2007-09-16T05:51:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T04:18:26.383-08:00</updated><title type='text'>Bienvenidos</title><content type='html'>&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;a style="styleDocument: [object]" href="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru0uTpuXpWI/AAAAAAAAAAM/UeqTaBfysrA/s1600-h/rmpad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110792067288114530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru0uTpuXpWI/AAAAAAAAAAM/UeqTaBfysrA/s200/rmpad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="center"&gt;&lt;strong&gt;Bienvenidos al blog del escritor y profesor universitario&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="center"&gt;&lt;strong&gt;Reynaldo Marcos Padua&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="styleDocument: [object]" align="justify"&gt;Es profesor de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, en Cayey. Autor de &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;Guajana y tres poetas de la generación del 60: Vicente Rodríguez Nietzche, Andrés Castro Ríos y José Manuel Torres Santiago.&lt;/em&gt; Ha publicado en diversas revistas y periódicos del país y del extrajero. Escribió crítica literaria para &lt;em&gt;El Boletín de la Sociedad de Autores Puertorriqueños&lt;/em&gt; durante los años setenta y para &lt;em&gt;En Rojo/Claridad&lt;/em&gt;. Fue co-fundador y co-director de la revista &lt;em&gt;En el país de&lt;/em&gt; &lt;em&gt;los tuertos&lt;/em&gt; en la década del 70. Sus versos han aparecido en &lt;em&gt;Claridad, Sin Nombre, Ventana, Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Revista Cupey, El Mundo&lt;/em&gt; y otras. Ha publicado varios libros de poemas entre ellos &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;El universo de cinco patas. Universo, El libro del buen amor, Menester de poesía&lt;/em&gt;. Ha escrito tres novelas, &lt;em&gt;Welcome to the ay-land of the Piña Colada&lt;/em&gt;, dos de ellas inéditas, &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;Nueva canción de nostalg&lt;/em&gt;ia premio Ateneo Puertorriqueño (1983) y &lt;em&gt;Aguila Blanca&lt;/em&gt; (1999). Publica el tomo de cuentos &lt;em&gt;Club de perdedores &lt;/em&gt;en 2007. Ha recibido premios del Ateneo Puertorriqueño, del Instituto de Literatura Puertorriqueña, y del Pen Club de Puerto Rico. Tiene actualmente publicados varios poemarios en la internet cuyos títulos son: &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;El signo de los tiempos &lt;a style="styleDocument: [object]" href="http://marcos_pad.tripod.com/"&gt;http://marcos_pad.tripod.com/&lt;/a&gt; &lt;/em&gt;, &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;Universo&lt;a href="http://marcos_pad.tripod.com/universo92/index.htm"&gt;http://marcos_pad.tripod.com/universo92/index.htm&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; y el &lt;em style="styleDocument: [object]"&gt;Ancla varada &lt;a style="styleDocument: [object]" href="http://marcos_pad.tripod.com/indexancla.htm"&gt;http://marcos_pad.tripod.com/indexancla.htm&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3844717663790862931-2407208771322655365?l=escaprateliterario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/2407208771322655365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3844717663790862931/posts/default/2407208771322655365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escaprateliterario.blogspot.com/2007/09/bienvenidos.html' title='Bienvenidos'/><author><name>Escaparate Literario</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_RbISR2TU_bA/Ru0uTpuXpWI/AAAAAAAAAAM/UeqTaBfysrA/s72-c/rmpad.jpg' height='72' width='72'/></entry></feed>
